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martes, 14 de febrero de 2012

¿Cómo puedo expresar una queja?


Una parte muy importante del lenguaje asetivo es saberse quejar.
Cuando uno se enoja, hace rabieta y se queda callado, el problema no se resuelve.
Utilizar la expresión de los sentimientos que tengo y hablar en primera persona es muy importante.
En un libro de superación personal hace muchos años leí un principio:
Si la queja se la haces a tu pareja debes solicitar que acepte escuchar tu queja sin que él te haga una o varias en respuesta. 
Una queja a la vez, de uno de los dos lados.
Ese es el principio.
Aquí un link muy interesante para profundizar en el asunto de las quejas:
http://www.inteligenciaemocional-portal.org/ARTICULOS/MAYTE%20SAAVEDRA.pdf

Por qué se produce la violencia escolar y cómo prevenirla

Del texto publicado con este título por María José Díaz Aguado en http://www.rieoei.org/rie37a01.htm
"Romper la conspiración de silencio sobre la violencia escolar, e insertar su tratamiento en un contexto normalizado orientado a mejorar la convivencia. Entre las condiciones que contribuyen a la violencia escolar, destacan tres características de la escuela tradicional: la justificación o la permisividad de la violencia entre chicos, como forma de resolución de conflictos entre iguales; el tratamiento habitual que se da a la diversidad actuando como si no existiera; y la falta de respuesta del profesorado ante la violencia entre escolares, que deja a las víctimas sin ayuda, y que suele ser interpretada por los agresores como un apoyo implícito. Dicha falta de respuesta está relacionada con la forma tradicional de definir el papel del profesorado, especialmente en secundaria, orientado de manera casi exclusiva a impartir una determinada materia. Y, como sugieren los propios profesores, podría superarse si recibieran el apoyo y la formación adecuados para afrontar el tipo de problemas que conducen a la violencia desde una perspectiva de ciudadanía democrática. En este ámbito hay que situar el establecimiento de contextos normalizados orientados a mejorar la convivencia, en los que las víctimas puedan encontrar la ayuda que necesitan y los agresores recibir una adecuada disciplina, porque, de lo contrario, la impunidad de la violencia contribuye a su incremento"

Hoy retomo este proyecto.

La cultura de la paz se sustenta en el amor. El amor a uno mismo, el amor a los prójimos, el amor a los animales y a la naturaleza.
Tengo más de un año con este blog abandonado, en ese lapsó acumulé muchísima información sobre la conflictología y el manejo de los conflictos en el aula.
Retomo el proyecto con el compromiso de subir al menos una entrada por semana.
Menos facebook y mas blog!!!! Va...

jueves, 27 de enero de 2011

Tratamiento de conflictos en el aula

REGULACIÓN DE CONFLICTOS.

 

GUÍA PARA DOCENTES.

ENSEÑANZA PRIMARIA.


CONTENIDOS:

0.        INTRODUCCIÓN.
1.        PROVENCIÓN.
2.        PAUSA.
3.        ANÁLISIS DEL CONFLICTO.
4.        COMUNICACIÓN.
5.        EMPATÍA.
6.        ASERTIVIDAD.
7.        TOMA DE DECISIONES.
8.        LA MEDIACIÓN.
9.        METODOLOGÍA DIDÁCTICA.
10.     Y TODO ESTO ¿PARA QUÉ SIRVE?
11.     BIBLIOGRAFÍA PARA DOCENTES
12.     LITERATURA INFANTIL

0. INTRODUCCIÓN.

En la vida nos encontramos frecuentemente con dificultades, contrariedades, interrogantes, necesidades, inquietudes, violencias y momentos en los que necesitamos buscar una salida desconocida a un problema dado. Muchas veces nos sentimos mal ante estas situaciones y nuestra propia personalidad se tambalea. Entonces se ha convertido en un conflicto.

Es difícil definir con una precisión diáfana la diferencia entre problema y conflicto. Según su etimología latina, la palabra conflicto (con-flicto) significa “enfrentamiento con”. La palabra problema hace énfasis en las dificultades que hay que superar para satisfacer una necesidad.  La palabra conflicto refuerza más la situación con respecto a otras personas en una relación entre individuos con capacidades cognitivas y afectivas.

No es lo mismo conflicto que violencia, la cual es una forma de resolver los conflictos produciendo daño a las personas del enfrentamiento, pero hay muchos conflictos que se desarrollan sin violencia. Tampoco conflicto es igual a falta de disciplina. El ámbito de los conflictos de cada persona es mucho más amplio que la falta de disciplina en el interior de un grupo de trabajo. A veces se pretenden subsanar los conflictos de comportamiento disciplinario con castigos. Nosotras intentamos ir a la raíz de los problemas y buscar satisfacción a las necesidades de cada niña y niño.

Los conflictos se producen cuando entran en juego diferentes intereses. También de deben a la diferente percepción de la realidad que tienen las personas implicadas a pesar de estar ante una misma situación.

No debemos temer los conflictos, sino más bien aprender y desarrollar una serie de habilidades prácticas, afectivas y cognitivas, para saber qué podemos hacer para afirmar nuestra postura, aprender a amar las diferencias, cooperar en lugar de competir, y llegar a acuerdos creativos sin necesidad de ponernos tensos ni crear tensiones. Debemos aprender a escuchar el punto de vista ajeno y a expresar el propio sin imponer nuestro criterio por la fuerza ni tampoco someternos a otros ni dejarnos avasallar.

Tengamos en cuenta también que un conflicto no resuelto nos seguirá afectando durante el resto de nuestra vida hasta que no aprendamos a resolverlo. Cuando se nos presenta un conflicto tendemos a buscar pronto una solución y nos invade una gran inquietud mientras lo conseguimos. La mayoría de los conflictos tienen una solución satisfactoria para todas las personas, que nos hace progresar y aprender sobre nosotras mismas.

Las situaciones conflictivas suelen ayudarnos a aclarar nuestras ideas y nuestro camino en la vida, ayudan a definir la identidad de las personas implicadas, estimulan la creatividad, generan nuevos vínculos y compromisos personales, forjan relaciones nuevas y constructivas. El proceso de trabajar los conflictos es tan importante como la solución en sí misma, por lo que tratamos los conflictos más como un proceso dinámico que como un resultado final.

Por eso es tan importante enseñar estas habilidades en la Escuela para que las niñas y los niños empiecen a trabajarlos como algo cotidiano, y no se enfrenten de “golpe y porrazo” en la vida real con conflictos que no se sientan capaces de resolver por sí mismos adecuadamente, y esto les cause problemas mayores, como baja autoestima, frustración, aislamiento, depresión, ira, violencia hacia los demás, etc...

El estudio de la dinámica de conflictos se realiza en base a los conflictos experimentados, o a la simulación dramatizada de conflictos, que nos aportan elementos de reflexión. La reflexión nos servirá para sacar conclusiones prácticas, que ejercitaremos para habituarnos a realizarlas con más facilidad. El estudio de diferentes tipos de conflictos nos servirá para recordarlos cuando se presente la ocasión y estar preparadas y preparados para actuar más razonablemente.

El tratamiento de los conflictos por consenso es un método posible y muy eficaz, ya que de esta manera todas las personas salen ganando al llegar a una solución satisfactoria para todas ellas. Para todo ello es necesario desarrollar habilidades de comunicación, ya que muchos conflictos se deben a una comunicación defectuosa entre las personas.

Para un mismo conflicto existen muchas y variadas soluciones, y para encontrarlas hay que desarrollar y potenciar la creatividad.

Por debajo de los problemas fluyen unos mecanismos psicológicos y valores actitudinales que influyen definitivamente en encontrar una salida positiva o negativa. Con frecuencia, la esencia de los problemas se encuentra en mecanismos internos como la competitividad, la falta de seguridad, autoestima y estima, el sentido del honor y orgullo, el sentido de poder o dominio, así como reacciones con carácter de obediencia o desobediencia. Por eso vamos a potenciar los valores y actitudes que ayudan a crear un ambiente positivo en el grupo, en el que haya respeto, colaboración, objetividad, serenidad, se conozcan una personas a otras, se potencie la autoestima o estima a las demás personas...

Todo lo que hemos visto nos lleva dar importancia a la búsqueda de una solución consensuada, creativa y constructiva como final de los conflictos. Pero somos conscientes que antes de encontrar la solución hay todo un camino largo, trabajoso, constructivo que es muy importante y que; cuando no encontramos la solución adecuada, sirve para mejorar incuestionablemente la situación de las partes involucradas en el conflicto. Por eso os proponemos poner más atención al proceso de regulación de conflictos que a las soluciones en sí mismas.

Podríamos dividir la regulación de conflictos en varias fases bien diferenciadas:
1. Provención. Valores básicos y habilidades previas. 2. Pausa. Relajación. 3. Análisis del conflicto. Conocerse. 4. Comunicación. Expresarse. Escucha activa. 5. Empatía. Solidaridad. 6. Asertividad. Afirmación y autoestima. 7. Toma de decisiones. 8. Estrategias. Acuerdo mutuo. 9. Mediación.


1- LA PREVENCIÓN.

Al igual que en la ciencia de la medicina, también en el manejo de los conflictos resulta muy útil tener en cuenta una fase previa a la presentación de los conflictos. A esta fase no la llamamos “prevención”, porque su objetivo no es tanto evitar que se produzcan conflictos sino prepararnos como personas para poder enfrentarnos a ellos cuando se presenten.

Es verdad que a veces nos interesa que haya menos conflictos o que los conflictos al presentarse no sean tan agudos. Sin embargo contamos con que siempre habrá conflictos y que, como hemos dicho antes, esto puede ser positivo en nuestro crecimiento individual o de grupo.

Para estar mejor preparadas y preparados antes de que se presente una crisis, parece positivo estar bien entrenadas y entrenados en las habilidades detalladas que figuran en esta guía. Tendríamos que trabajar sobre los siguiente aspectos:

Las habilidades previas de distensión, autoestima, estima a las demás personas, relajación, capacidad de análisis, escucha activa, trabajo cooperativo, asertividad, empatía, creatividad, respeto,... pueden ayudarnos a que haya menos conflictos o que estos se regulen sin traumas cuando aparezcan.

Todo esto lo podemos trabajar en talleres de activación de valores básicos y Juegos Cooperativos.

La provención se basa en dos elementos:

-Valores básicos de la convivencia: Conocerse, desarrollar la confianza, la distensión, la estima, la cooperación, la relajación, ... la no competitividad.

-Habilidades básicas para la regulación de conflictos, que son las que vamos a estudiar más adelante y se explicarán poco a poco y que conviene tener adquiridas para usarlas apropiadamente en el proceso.

También hay que tener en cuenta otras actitudes personales internas y externas:

- El buen sentido del humor y la facilidad para la tolerancia y comprensión. Estas nos colocan en una situación más cómoda para el cambio que se nos presenta. Una buena salud física y psíquica, una alimentación sana, un buen descanso, así como una afición al ocio, son elementos útiles para encontrarnos en situación inmejorable ante la presencia de un conflicto. Por ejemplo: pasear al sol estimula la producción de serotonina.



2. LA PAUSA.

La Pausa consiste en contar con un ambiente de relajación y serenidad que nos permita abordar el conflicto en las mejores condiciones de objetividad y creatividad. Frecuentemente las personas se ponen nerviosas ante la presencia de un conflicto y contemplan su desarrollo como algo desagradable. Existe la tendencia a trabajar un conflicto en el momento en que se produce y esto tiene algunos inconvenientes.

Es difícil analizar la situación con objetividad, por eso es importante relajar la situación e incluso esperar un tiempo para verlo con serenidad. Esto no quiere decir que cuando surge un conflicto no haya que hacer nada en el momento. Parece conveniente “congelar” el conflicto: tenerlo paralizado hasta que las partes implicadas sean capaces de tratar el tema con serenidad y sin carga emocional.

El momento de la PAUSA es necesario especialmente al principio, pero también podemos colocarlo en momentos críticos del proceso de regulación. Cada persona y cada situación requieren espacios más o menos largos de pausa, pero sin ella podemos equivocarnos en nuestras decisiones.

Podemos prepararnos para esta fase del conflicto entrenándonos en habilidades de relajación. Algunas de ellas nos sirven en el momento del conflicto, cuando los nervios están muy alterados. Otras las podemos ir desarrollando en cualquier otro momento para que al surgir un conflicto actuemos pausados y tranquilos espontáneamente.

Algunos remedios cuando los nervios están muy alterados son los siguientes: Contar hasta cinco antes de dar una respuesta. Respirar hondo y despacio durante unos instantes. Relajarse despacio. Tragar saliva. Congelar todo movimiento en prevención de violencia física. Lavarse las manos y/o la cara. Salir de la clase, por ejemplo al servicio. Beber agua.

Para aprender la técnica de la Pausa, utilizaremos dinámicas y juegos cuyo objetivo específico sea la DISTENSIÓN o la RELAJACIÓN:

- Las DINÁMICAS de DISTENSIÓN sirven para estar juntas / os de una forma divertida, deshaciendo cualquier posible tensión existente. Son útiles para “calentar” y armonizar al grupo, para tomar contacto y romper una situación de cansancio o de tensión, romper la monotonía, cambiar de una actividad a otra o como punto final del trabajo.

Es interesante realizar juegos y actividades de distensión para tener una mejor predisposición antes de que llegue un conflicto. Participar en actividades sanamente divertidas nos ayuda en ello.

- Las DINÁMICAS de RELAJACIÓN nos ayudan a apaciguar las tensiones mediante la conciencia de uno mismo, llevando nuestra energía hacia objetivos positivos.

El descanso habitual es una actividad relajante muy común y necesaria que nos predispone de una mejor manera a afrontar los conflictos.



3. ANÁLISIS DEL CONFLICTO.

El análisis del conflicto se realizará después de la pausa, y lo podremos hacer de forma individual o con otras personas. Será más frecuente lo segundo, ya que lo normal es que haya también otras personas implicadas en las distintas fases del proceso de generación del conflicto que ha surgido.

En el análisis del conflicto, tenemos que definirlo con claridad y precisión, lo cual es mucho más difícil de lo que parece, si bien es lo más importante para iniciar el proceso de su regulación. Del análisis depende cómo vamos a actuar para regularlo. Determinaremos en qué consiste el conflicto, qué incidentes lo provocaron, cuándo se originó, con qué intensidad, si venía de atrás, cuáles son las necesidades y sentimientos de las demás personas implicadas, en qué momento y lugar se produjo, cuáles son las causas, las posibles consecuencias, etc...

Hay conflictos de tipo intra-personal, interpersonal, familiar, comunitario, organizativo, grupal, racial o étnico, nacional, internacional, etc... En las causas del conflicto hay que distinguir muy bien entre síntomas y contenido. El conflicto es la mayoría de las veces algo distinto de lo que aparece.

Prestaremos especial atención a los conflictos latentes, aquellos que no están fácilmente visibles y son difíciles de descubrir, pero que pueden “estallar” en el momento más inesperado.

Es evidente que un conflicto produce un sufrimiento interno que todos queremos subsanar en un momento dado, porque nos hace sentir incómodos e insatisfechos con nosotros mismos. Por lo tanto, es fundamental desarrollar todas las capacidades de las que disponemos como personas, porque así podremos comprender lo que nos está ocurriendo, ordenarlo, solucionarlo y aprender de la situación. Todo esto revertirá positivamente en nuestro bienestar y nuestra salud física y mental.

Al describir los conflictos nos damos cuenta de lo que nos ocurre, y esto es el primer paso para poder analizarlos y razonarlos, viendo la implicación de cada persona, nuestro punto de vista, nuestros sentimientos y nuestros deseos de reconciliarnos y reparar aquello que nos ha separado. Esto nos permitirá empezar a pensar en las nuevas formas de actuación para llegar a nuevos acuerdos y aprender habilidades para afrontar nuevos conflictos. La descripción del conflicto es un proceso individual, que puede tratarse en grupo si se exponen en voz alta aquellos conflictos que voluntariamente los participantes quieran compartir.

Conocerse.

La pausa, la comunicación (expresión oral o escrita; escucha activa), la empatía, conocer a la otra persona . . . sirven para analizar la naturaleza del conflicto. Si tenemos estas habilidades en nuestro carácter, podremos llevar los conflictos a buen puerto.

Para trabajar esto en el aula, vamos a utilizar DINÁMICAS para CONOCERSE  a sí misma y a las demás personas. Con este tipo de dinámicas tendremos la oportunidad de exponer las cosas que nos gustan o no nos gustan, nuestras aficiones, experiencias agradables o desagradables que hemos tenido, nuestro origen, nuestros “sueños”, etc..., y nos acercarán mucho más a las demás al descubrir que hay muchos puntos en común entre todas / os.


4. COMUNICACIÓN.

La comunicación es esencial para las relaciones humanas. En la comunicación influyen varios elementos: el emisor, el receptor, el mensaje, el canal, el código y el contexto.

Tanto el emisor como el receptor se basan en sus experiencias previas a la hora de comunicarse y en las percepciones subjetivas. Cuanto más parecidas son las experiencias previas de ambos, mejor será la comprensión. En cualquier caso, con una comunicación amplia y abierta podremos mejorar nuestro entendimiento de los mensajes acercando bien el sentido de los códigos al contenido mental de quien se expresa.

La capacidad para comunicarnos correctamente es muy importante para comprobar toda la información que necesitamos en los procesos para el tratamiento de los conflictos.

Es importante para comunicar lo que nos pasa, cómo nos sentimos y lo que pensamos y también para comprender lo que les pasa, cómo se sienten y qué piensan los demás.

Frecuentemente, el hecho de comunicar nuestros conflictos alivia la situación, y el expresarlos con claridad y concreción facilita el que nos entienda mejor quien escucha y se eviten malentendidos que producen dificultades.

Desarrollar la capacidad comunicativa de la expresión verbal, escrita, gestual, etc... es uno de los principales objetivos de nuestro trabajo en la Regulación de Conflictos.

Para conseguir que nuestra comunicación sea clara, precisa y constructiva estudiaremos los siguientes aspectos:

-          LA EXPRESIÓN.
-          EL LENGUAJE NO VERBAL.
-          LA ESCUCHA ACTIVA.

Pensemos qué situaciones de la vida cotidiana precisan de la adquisición de un lenguaje adecuado y socialmente eficaz para establecer relaciones amables y cordiales con las demás personas que nos rodean en los múltiples contextos que compartimos con ellas. A veces necesitamos saludar a las personas que encontramos, presentarnos o presentar a otra persona, pedir favores o disculpas, dar las gracias, contar cosas, mantener conversaciones, expresar emociones, ...

A base de experiencia, hemos podido enumerar y detallar algunos elementos a tener en cuenta:

En la EXPRESIÓN VERBAL:
-          Aclarar las ideas previamente. Pensar antes de hablar.
-          Ordenar las ideas. No salirse del tema.
-          Expresarse con claridad, con una construcción gramatical correcta y sencilla.
-          Manifestar sentimientos.
-          No lanzar muchas ideas a la vez o excesiva información.
-          Controlar el estado de ánimo.
-          Cuidar el significado de las palabras y el uso del vocabulario.
-          El volumen de la voz. Ni muy bajo, ni gritar.
-          Cuidar la duración de la conversación. No abusar del turno de palabra. No interrumpir a quien habla.
-          Ofrecerse a escuchar.
-          Poner atención a la otra persona.
-          Variar el tono de voz, pregunta, respuesta, sentimientos, ...
-          Articular la pronunciación correctamente.

EL LENGUAJE NO VERBAL.
La comunicación no verbal apoya a la comunicación verbal, y tiene mucha mayor capacidad de transmisión que la comunicación verbal propiamente dicha. De hecho, es responsable de un 90% de la transmisión del mensaje.

Algunos de los elementos no verbales que tenemos que tener en cuenta a la hora de comunicarnos con los demás son:

-          Mirar a la cara de la persona con la que hablamos.
-          Mantener una distancia adecuada con quien hablamos.
-          Adoptar una postura correcta.
-          Hacer gestos coherentes con las manos para acompañar a las palabras que decimos.
-          La forma de vestir dice mucho de la persona.
-          Contacto físico.

Elementos que pueden provocar dificultades. Igual que los elementos anteriores pueden favorecer la transmisión del mensaje, los siguientes pueden obstaculizarla:
-          Parpadear mucho y rápido.
-          Mirar fijamente.
-          No mirar.
-          Mover el cuerpo o la cabeza en exceso.
-          Taparse la boca al hablar.
-          Jugar o manipular objetos o la propia ropa.
-          Estar de espaldas a quien nos habla.
-          Tener la radio o la televisión encendida.
-          Ruido excesivo de fondo.
-          Rascarse.
-          Bostezar.
-          Hurgarse la nariz.
-          Competir mentalmente: estar pensando en lo que le vamos a responder, en lugar de prestar atención a lo que nos dicen.

LA ESCUCHA ACTIVA.
Para transmitir bien un mensaje, quien se expresa tiene que tener en cuenta algunas cosas de quien escucha, como son: la percepción, las expectativas y la implicación.

En el proceso de la regulación de conflictos es importante escuchar activamente a las personas que nos expresan su conflicto para intentar entender el conflicto de la mejor manera posible.

Quien escucha activamente, habla lo menos posible, y pone atención no sólo a las palabras que oye, sino también a los gestos y a los sentimientos. No necesitamos estar de acuerdo con lo que oímos sino que tenemos que intentar entender cómo lo ve la otra persona, por qué lo siente así. Se trata de escuchar los sentimientos que están detrás de las expresiones que una persona nos dirige y repetirlos oralmente con otras palabras. De esta manera contribuimos a que la misma persona vaya siendo más consciente de sus conflictos y busque ella misma sus propias soluciones a la vez que transmitimos nuestro interés por ella.

Hay que tener en cuenta que:
-          “Escuchar” es tan importante como “transmitir”.
-          El 70% del día lo pasamos comunicándonos. De este 70%, 45% escuchamos.
-          Hay una diferencia entre Oír y Escuchar. Escuchar es hacer un esfuerzo mental activo. Oír es casual, algo más pasivo.

Cuando escuchamos, a veces encontramos alunas de estas dificultades::
-          Tendencia a interrumpir.
-          Tendencia a evaluar o juzgar.
-          Tendencia de quien escucha a manifestar sus emociones (preocupación, miedo, ira, pena).
-          A veces damos diferente sentido a las palabras o las interpretamos con matices diferentes, afectando esto a la comprensión del conflicto.
-          A veces se manifiestan internamente algunos aspectos competitivos cuando escuchamos.
-          A veces nos aburrimos, pensamos en otras cosas, nos da pereza.

Necesitamos dedicar nuestra energía para poder superar todas estas barreras.

También utilizamos el lenguaje corporal y el contacto visual cuando escuchamos para animar a la persona a hablar más. Para escuchar activamente, debemos asegurarnos de que tenemos el tiempo y el espacio adecuados y mostraremos el deseo de escuchar también con el cuerpo.

Las intervenciones orales de quienes escuchan fomentarán el seguir hablando. Lo podemos hacer formulando sólo las preguntas imprescindibles (ESCUCHA CON ABRIDOR), que sean abiertas, o también reflejando de vez en cuando con nuestras propias palabras los sentimientos que entendemos que nos está comunicando.

Escucharemos hasta que la persona que habla sienta que ha sido escuchada y entendida.

La escucha activa ha de ser escucha empática. Significa escuchar los sentimientos de las demás personas hasta el punto de intentar sentir lo que siente la otra persona. Esta forma de escucha es muy útil para poder avanzar constructivamente en situaciones de conflicto. Quien escucha empáticamente intentará ponerse en el lugar de la otra persona. Por ello tendrán cuidado para escuchar la comunicación no verbal (gestos, voz, miradas, expresiones faciales); estar atentas al “para-lenguaje”; escuchar entre líneas . . .

Escuchar bien . . . Lleva tiempo y esfuerzo. Necesita control personal y emocional. Se necesita también fuerza para escuchar comprensivamente cosas que a nosotras nos podrían sorprender o contrariar.

Para comprender mejor estos elementos y su influencia en la comunicación, podemos practicar conversaciones teatralizadas, y observamos cómo se desarrollan las pautas anteriores, cuáles nos sirven y cuáles no, en qué medida y en qué circunstancias. ¿Cómo es nuestra comunicación? ¿Qué dificultades encontramos?



5. LA EMPATÍA

La empatía es la capacidad para conocer exactamente lo que le sucede a la otra persona y cómo se siente. Es una fase fundamental para regular los conflictos de forma positiva. Vendría bien diferenciar la “empatía” de la “simpatía”. La empatía es una capacidad que se encuentra latente en el ser humano y que hay que educar y desarrollar, a diferencia de la “simpatía”, que es algo natural y espontáneo en cada uno de nosotros.

Para poder desarrollar la empatía es preciso desarrollar primero las habilidades básicas de la ESTIMA y la COOPERACIÓN.

La estima es la capacidad de aprecio y afecto por otras personas. Nos hace sentir parte del grupo, nos une a los demás, y nos proporciona seguridad. Para experimentar y desarrollar estas habilidades básicas utilizaremos las DINÁMICAS de ESTIMA. Éstas son actividades lúdicas que nos habitúan a manifestar afectos positivos hacia otras personas. Lo importante del desarrollo de la ESTIMA es aprender a disfrutar con “dar sin esperar recompensa”.

La cooperación es la habilidad de participar en un grupo como individuo que aporta sus cualidades y destrezas personales al grupo sin competición, como una “pincelada más” en la belleza del “cuadro” que forman entre todas las personas que a él pertenecen.

La fuerza cooperativa es aquella en la que todos los participantes están implicados en el logro de un objetivo común y dan de sí para que éste alcance su máximo nivel de manifestación.

La cooperación se puede experimentar y desarrollar a través de los JUEGOS COOPERATIVOS.

Para desarrollar la empatía entre las niñas y niños del grupo en el aula, utilizaremos dinámicas que les permitan experimentar situaciones enfocadas principalmente a “ponerse en el lugar de otra persona”, y a través de la reflexión posterior analizaremos juntos qué percepciones hemos tenido en el lugar del otro, qué sentimientos nos ha producido la experiencia, qué alternativas podríamos encontrar a una determinada conducta, qué decisiones podemos tomar juntos, ...

Estas dinámicas están basadas en la DRAMATIZACIÓN de situaciones interpersonales. Esto permitirá que las niñas y los niños que participan puedan hacer “como si” tuvieran ese conflicto, y las demás lo observarán y podrán crear soluciones objetivas.



6. AFIRMACIÓN Y ASERTIVIDAD.

Hemos mencionado en el punto anterior la importancia del desarrollo de la ESTIMA como habilidad básica para afrontar positivamente el proceso de los conflictos. De la misma manera que es importante a la hora de regular los conflictos tener en cuenta a la persona con la que tenemos el conflicto, también es importante que no nos olvidemos de nosotras mismas, de nuestro valor, de nuestras necesidades. Algunas veces resolvemos los conflictos sin tenernos en cuenta a nosotras mismas y eso produce muchos inconvenientes a medio plazo.

Este aspecto nos lleva inmediatamente al tratamiento de la AUTOESTIMA.

La AUTOESTIMA en la persona indica aprecio hacia sí misma, satisfacción de ser como es, sensación de estabilidad interior, saber que tiene un valor intrínseco, y no condicionado por la opinión de los demás. La persona con autoestima se siente querida y se respeta a sí misma, hace valer sus derechos y sus necesidades a la vez que tiene en cuenta los derechos y necesidades de la otra parte.

LA AUTOESTIMA es:

Sentirte bien contigo misma. Tener confianza en ti misma. Ser tu mejor amiga aunque te equivoques al hacer algo útil. Aceptarte como eres. Un sentimiento agradable cuando piensas en ti. Sentirte bien contigo. Buscar resolver los problemas y no huir para evitar  el esfuerzo. Esto te llevará a una vida más plena. Pensar: Yo puedo.

ALGUNOS ENEMIGOS DE LA AUTOESTIMA.

El regaño. El chismorreo, cotilleo. El error, la equivocación. La indiferencia. La crítica y la burla. La agresividad. Las ideas negativas. El perfeccionismo.

La AUTOESTIMA y la ASERTIVIDAD están íntimamente relacionadas. La autoestima está en la base de la asertividad.

En esta Guía partimos de la idea y el trabajo para que cada persona se quiera y se considere el ser más valioso. Esto no incluye desarrollar un gran narcisismo, más bien al contrario, supone un alto grado de solidaridad, ya que la otra persona también es el ser más valioso.

Esto no es incompatible. Ante la presencia de los conflictos, pretendemos satisfacer de la mejor manera a las dos partes intentando desarrollar al máximo su autovaloración.

La ASERTIVIDAD es la capacidad de hacer valer los propios derechos, expresar los sentimientos, opiniones y deseos de forma adecuada, clara y directa, sin agresividad, y sin dejarse manipular ni manipular a las demás personas. Es una situación común en muchos casos de conflictos pequeños y grandes.

En la presentación de un conflicto, hay varios tipos de actitudes. Hay personas que permanecen pasivas, otras reaccionan de forma agresiva. Para nosotros ninguna de estas actitudes es positiva y proponemos la forma asertiva.

En qué situaciones se manifiesta, cómo es la forma ASERTIVA y por qué es mejor que las otras dos:

-          Cuando defendemos nuestros derechos, nos respetamos a nosotros mismos y obtenemos el respeto de los demás.
-          Cuando no permitimos que conozcan nuestros sentimientos, de alguna manera estamos manipulando a la otra persona.
-          Al sacrificar nuestros derechos, estamos entrenando a otras personas a que nos traten de forma incorrecta.
-          Si no decimos a las demás personas cómo nos afecta su comportamiento, les estamos negando la oportunidad de cambiar.
-          Cuando hacemos lo que es correcto para nosotras o nosotros, nos sentimos mejor internamente y tenemos una relación más auténtica y satisfactoria con nosotros mismos.
-          Todas las personas tenemos derecho a ser tratadas con cortesía y respeto.
-          Tenemos derecho a expresarnos mientras no violemos los derechos de otras personas.
-          Ganaremos mucho en la vida si somos libres y capaces de defender nuestros derechos a la vez que potenciamos los mismos derechos en las demás personas.
-          Todo el mundo se beneficia del comportamiento asertivo.

No debemos olvidar que todo derecho tiene la correspondiente responsabilidad de respetar el uso de los mismos derechos por parte de las demás personas.

Pasamos ahora a la descripción de las tres conductas o actitudes anteriormente mencionadas, para que nos sirvan de orientación y podamos trabajar por su transformación en una conducta asertiva.

La conducta PASIVA:
-          No defiende sus derechos. Hace lo que le dicen sin importar lo que piensa.
-          Conducta no verbal: Ojos hacia abajo, voz baja, vacilaciones, gestos desvalidos, quita importancia a la situación, risitas falsas.
-          Conducta verbal: “Quizás”, “Te importaría mucho...”, “No te molestes”, “Realmente no es importante”, “Me pregunto si...”
-          Efectos: Irritación, resentimiento, baja autoestima, lástima, disgusto.
-          Emocionalmente: Persona deshonesta consigo misma, inhibición, auto-negación.

La conducta AGRESIVA:
-          Pelea, acusa, interrumpe, amenaza,  agrede a las demás personas sin tener en cuenta sus sentimientos.
-          Conducta no verbal: Mirada fija, voz alta, gestos de amenaza, habla rápida y fluida, mensajes impersonales, postura intimidante.
-          Conducta verbal: “No tienes cuidado”, “Deberías”, “Harías mejor en...”, “Malo”, “Debes estar bromeando”.
-          Efectos: Tensión, descontrol, culpabilidad, mala auto-imagen, soledad, hiere a las demás personas, frustración.
-          Actitud de las demás personas hacia el sujeto: Enfado, deseo de venganza, resentimiento, humillación.
-          Emocionalmente inapropiado, aunque honesto. Directo.

La conducta ASERTIVA:
-          Defiende sus propios intereses. Expresa opiniones y sentimientos libremente. Expresa sus deseos y necesidades. No permite que las demás personas se aprovechen. Es capaz de elogiar a las demás personas. Sabe pedir favores y hacer peticiones.
-          Conducta no verbal: Contacto ocular directo, habla fluida, gesto firme, mensaje en primera persona, respuestas directas, verbalizaciones positivas. Conoce sus derechos y los defiende.
-          Conducta verbal: “Pienso...”, “Siento...”, “Quiero...”, “Hagamos...”, “¿Cómo podemos resolver esto?””¿Qué piensas?”, “¿Qué te parece?”.
-          Efectos: Satisfecha, segura, relajada, autocontrol, autovaloración, respeta los derechos de las demás personas, resuelve los problemas.

En el trabajo para desarrollar la Asertividad, existen una serie de técnicas a tener en cuenta. Vamos a hablar de algunas de ellas, que son fundamentales:


MENSAJES “Tú...”:
Estamos habituadas a responder con frases mensajes: “Tú...” a los conflictos y a las expresiones relacionadas con problemas. Ejemplos:

            ¡Tú, detente!
            ¡Es mejor que te calles!
            Puedes hacerlo si lo intentas.
            Hazlo como te enseñé.
            Estás actuando como una bebé.

Entendemos por mensajes “Tú...” a los que dejan el peso y la responsabilidad a la persona con la que compartimos el conflicto. No incluimos en esta categoría a los mensajes que empiezan por “Tú” a la hora de parafrasear en la escucha activa. Cuando usamos los mensajes “Tú” transmitimos psicológicamente la sensación de quitarnos de encima la responsabilidad y echársela a la otra persona sin dejarle capacidad de opción. Esto provoca a veces enfado y resentimiento en la otra persona y puede bloquear la comunicación.


MENSAJES “Yo...”.
Realizamos un “Mensaje YOcuando expresamos nuestra propia posición, sentimientos y necesidades en relación a una conducta concreta de otra persona sin añadir ningún juicio sobre dicha conducta ni añadir culpas. Nos expresamos sin ofender, clarificando nuestros propios deseos que están en el origen de los sentimientos que manifestamos.

La fórmula simple consiste en comenzar con “Yo”, seguido de la conducta molesta, explicando a continuación los sentimientos que me ha producido, aclarando las consecuencias de la conducta que me molesta y abriendo vías positivas para la solución del conflicto. Se puede añadir también un reconocimiento y necesidades de la situación, sentimientos y necesidades de la otra persona. Esto evita que ella se ponga a la defensiva. Si alguien contesta de manera defensiva a nuestras quejas, escucha sus defensas, reconócelas y vuelve a plantear tu situación de forma asertiva.

A veces al enviar un mensaje yo... estamos enviando un mensaje tú... con el disfraz esquemático del mensaje tú...( Ej.: “Yo detesto que seas un irresponsable). Este “mensaje tú...” sitúa la culpa del conflicto en la otra persona, con lo que conseguiremos una reacción defensiva y poco constructiva. Tenemos que asegurarnos de que lo que queremos no sea realmente controlar a la otra persona.


“YO NECESITO . . .  YO SIENTO . . . ”
En línea con lo que estamos diciendo es importante esforzarnos en comunicar nuestras necesidades, sentimientos y temores. Ante un problema parece útil expresar cómo nos sentimos sin atacar ni culpar a la otra parte, así como expresar nuestras necesidades, qué necesitamos frente a esa situación. Solemos manifestar lo que nos gusta o no nos gusta, pero no siempre lo que queremos corresponde a una necesidad. Tendemos a confundir deseos con necesidades, y el aprender a distinguirlos puede ayudarnos a avanzar frente a los problemas.



7. TOMA DE DECISIONES.

Una vez que hemos seguido todos los pasos de los puntos anteriores, nos disponemos a generar alguna alternativa a la situación.

Con frecuencia mostramos algunas de estas estrategias para abordar las decisiones:

-          Evitar: No me preocupo por mis metas ni por las de la otra persona.
-          Acomodar o condescender: Me preocupo por las metas de la otra persona y no por las mías.
-          Competir, dirigir: Me preocupo por mis metas a costa de las de la otra persona.
-          Negociar: Repartimos por igual las ganancias y las pérdidas entre las dos partes.
-          Cooperar: Procuramos que ambas partes ganen al máximo de común acuerdo, con asertividad y cooperación.

Vamos a detallar a continuación las distintas estrategias, y sus consecuencias:

1) LA ESTRATEGIA “PIERDO-PIERDES” (Evitación).

Ante el conflicto nos separamos de él como si no existiese. Puede tener alguna utilidad si el conflicto es muy peligroso o puede producir daños. También si es muy poco importante y queremos estimular la autonomía de la otra parte, o cuando necesitamos “enfriar” una situación. Cuando hemos utilizado esta estrategia ante un conflicto, lo positivo es retomarlo de nuevo y trabajarlo en firme.

2) LA ESTRATEGIA “PIERDO-GANAS” (Acomodación o Condescendencia).

Una parte cede, se da por vencida. Posibles consecuencias:

-          Puede ser un método rápido.
-          Produce resentimiento y hostilidad en quien pierde.
-          Fomenta el egoísmo y la falta de cooperación en quien gana.
-          Quien gana puede perder el respeto hacia quien pierde.
-          Quien gana abusa de su poder.

3) LA ESTRATEGIA “GANO-PIERDES” (Directivo).

Cuando, tras un pulso de posiciones, uno gana y otro sufre la derrota, la comunicación no es precisamente fácil. Puede que en la próxima situación la persona derrotada esté más protegida para los ataques, más persuadida de sus argumentos, más reacia al cambio y a la negociación. Cuando esto ocurre el proceso se ralentiza, se estanca. Cada concesión es vista por quien la hace como un peligro, no sea que la otra parte fortalezca con ella su posición y presione para obtener todavía más concesiones.

Perder implica ver deslegitimados los propios argumentos y necesidades y comprobar el fracaso en hacerlos comprensibles y aceptables para la otra parte, en hacerlos valer. Esto afecta a la autoestima. Puede aparecer resentimiento cuando los que pierden sienten que se han doblegado y tienen que aceptar la voluntad inamovible de la otra parte, mientras las propias necesidades y voluntades han sido desoídas. La derrota produce una orientación del tipo “nosotros frente a ellos”, en lugar de la más adecuada de “ellos y nosotros frente al problema”.

Las partes derrotadas pierden la motivación. La derrota llama a la revancha. Los ganadores lograron salirse con la suya, pero no lograron comprometer a los perdedores con los objetivos que tenían que acometer.

4) LA ESTRATEGIA “GANO-GANAS” (Mutuo acuerdo).

Las partes en conflicto se unen en busca de una solución aceptable para ambas. Implica todo un proceso:

1-    Ambas partes intervienen activa y creativamente.
2-    Cooperan y se apoyan mutuamente.
3-    Se implican en una experiencia de aprendizaje cooperativo en que aumentan la autonomía, el autocontrol, el pensamiento creativo y la comunicación interpersonal.
4-    Fortalece las relaciones interpersonales.

Este método está diseñado para conflictos tangibles, reales. No es útil para resolver conflictos basados en diferencias de creencias, valores o filosofía de la vida. Es fundamental que los participantes muestren su voluntad de resolver el conflicto sin conseguir una posición de poder sobre la otra parte.



8. LA MEDIACIÓN EN LA ESCUELA.

En nuestra labor docente cotidiana se presentan multitud de situaciones que necesitan nuestra actuación como mediadoras o mediadores de conflictos, ya que las niñas y niños nos lo solicitan frecuentemente y no tienen tantas habilidades para regularlos. Por lo tanto, vamos a describir en esta parte de la Guía en qué consiste la MEDIACIÓN, qué debe tener en cuenta la persona MEDIADORA y cómo funciona el proceso.

La MEDIACIÓN es una técnica para el trabajo de conflictos en la que participan de forma voluntaria las personas enfrentadas. Participa también una tercera persona neutral, imparcial, que cumple la función de facilitar la comunicación y superar las dificultades que se van presentando en la sucesión de las diferentes fases. Posibilita el muestreo de posibles soluciones y la elección de un acuerdo.

La mediación puede realizarla una persona que sea profesora, facilitadora, amiga o compañera de las partes implicadas, pero es conveniente que haya participado en algún taller de entrenamiento.

El proceso de MEDIACIÓN se puede dividir en las siguiente fases:

1-    La queja.
2-    Posible reunión por separado con cada una de las partes.
3-    La sesión de mediación. Interacción entre las partes.
4-    Descubrimiento de pautas comunes y acuerdo mutuo.
5-    Seguimiento del mismo. Posible segunda sesión.

1-    La queja.- Es el primer momento del proceso. En la escuela ocurre con mucha frecuencia que una niña o niño viene a quejarse de una compañera o compañero que le ha molestado (con una burla, un golpe, etc...). Nuestro papel de mediación se inicia con la escucha del problema a la persona que trae la queja, después acordamos con la persona afectada que vamos a hablar con la otra  parte y recalcamos la confidencialidad de todo el proceso.
2-    Posible reunión por separado con cada una de las partes.- Una vez que hemos hablado con la persona que trae la queja en primer lugar, hablamos con la otra niña o niño por separado para pedirle información sobre lo ocurrido, y le decimos que es mejor resolver ese conflicto, por lo que quedamos en encontrarnos con las dos partes, en privado y con nuestra presencia, para hablar de ello, analizar lo sucedido y buscar la reconciliación y la reparación. Es muy importante realizar las fases de conversación privada con cada una de las partes y la persona que realiza la mediación, ya que la distancia que hay entre cada parte y nosotras como mediadores es más corta que la distancia entre las partes enfrentadas, por lo que se evita así que las personas enfrentadas al hablar lo hagan a la defensiva y sin escucharse, y de este modo se potencia la objetividad, la flexibilidad y la creatividad. De todas maneras la fase de solución consensuada ha de ser con la presencia de todas las partes.
3-    La sesión de mediación. Interacción entre las partes.- Lo primero que hacemos es pedir a los niños que se saluden y que nos digan por qué nombre les gusta que se les llame, les recordamos que estamos ahí voluntariamente para resolver la disputa y luego damos unas normas básicas para la sesión: estar sentadas, no interrumpir, no insultar, respetar que la persona mediadora ponga orden, respetar la confidencialidad por todas las partes....
Se explica el proceso para que cada parte en disputa describa desde el comienzo todo lo sucedido referente al problema que nos trae a esta situación. Les pedimos que se miren cara a cara al hablar, en lugar de dirigirse a nosotras. Nuestro papel será escuchar y reflejar las ideas de las partes, y facilitar que se expresen con claridad y corrección. También ayudamos a las niñas o niños a comunicarse, a ofrecer disculpas o hacer concesiones a la otra parte,  y las consolidamos con nuestras propias palabras. Si alguna de las partes nos dice algo importante directamente a nosotras, le pedimos que se lo diga a la otra niña o niño.
4-    Descubrimiento de pautas comunes y acuerdo mutuo.- Les pedimos que expongan lo que estén pensado tras la primera conversación y que informen de sus nuevos pensamientos y sentimientos. Intentaremos reflexionar sobre lo escuchado y trataremos de sentir lo que siente la otra persona. Intentaremos descubrir qué otros problemas hay detrás del conflicto y buscamos los elementos en común en ambas partes. Quizás alguna de las partes diga que el conflicto se produjo por una reacción incontrolada del momento, lo cual sería el principio de una solución, ya que sería un primer arrepentimiento por la acción.
En este punto en el que se ha expresado el conflicto y se ha hecho un análisis del mismo, empezamos la fase de tratamiento del conflicto. Para ello pedimos a los niños ideas creativas, puede ser en forma de “lluvia de ideas”. Lo importante en este momento es que ya no estén actuando las emociones. Entonces nos concentramos en propuestas concretas de actuación y reparación. Reflejamos las ideas por escrito en tres listas: una lista de soluciones procedente de una de las partes, otra de la otra parte,  y una tercera lista con las soluciones comunes aportadas.
A continuación vemos su posibilidad de aplicación y si son verdaderamente satisfactorias. En caso de no haber soluciones comunes, vemos las propuestas de cada parte que más se parecen y si hay posibilidad de negociación, a través de concesiones por parte de una parte a cambio de otra concesión por la otra parte.
Escribimos los acuerdos a los que se ha llegado. Las niñas o niños se comprometen a cumplirlos. Para demostrar su acuerdo y compromiso se dan un apretón de manos, un abrazo, un beso... como símbolo de conclusión del proceso.
5-    Seguimiento del acuerdo. Posible segunda sesión.- Quedamos con ellos para vernos otra vez y comprobar que se esté cumpliendo el compromiso. En caso negativo revisaremos los pasos anteriores y corregimos los pasos necesarios.

El papel de la persona MEDIADORA es el siguiente:

Código de ética.
A. Respeta la integridad y confidencialidad. No utilizará la información que se le ofrece en el proceso en beneficio externo.  B. Neutralidad. Debe abstenerse de mediar en un caso en el que tenga intereses personales con alguna de las partes. C. Terminará el proceso cuando perciba que una de las partes es incapaz de participar de buena fe. D. Jamás presionará o influirá para que las partes lleguen a un acuerdo. E. Ecuanimidad. nunca debe convertirse en defensora de una determinada solución.

Escucha para:
A. Preparar el lugar adecuado para comunicarse. B. Descubrir las causas que hay detrás del conflicto. C. Descubrir los intereses de las partes implicadas. D. Descubrir lo que hay en común entre las partes. E. Observar la caída de obstáculos. F. Observar la predisposición al acuerdo.

Habla para:
A. Relajar a las partes. B. Asegurarse de que el proceso está claro y equilibrado. C. Mostrar que está escuchando y que entiende lo que se dice. D. Ayudar a las partes para que se escuchen unas a otras. E. Manejar las tensiones que surgen entre las partes. F. Comprobar la receptividad de cada parte ante las distintas opciones. G. Ayudar a las partes a ver objetivamente. H. Compartir las cosas positivas conseguidas. I. Mantener la moral de las partes en disputa.

El acuerdo.
¿Es claro y conciso? ¿Especifica qué, cuándo, dónde y cómo? ¿Crees que las partes están realmente de acuerdo? ¿Es una solución equilibrada? ¿Todas las partes en disputa se sienten responsables de que funcione? Serían capaces de cumplir las partes lo que se han comprometido a realizar? ¿Esta solución resolverá el problema? ¿Resolverá el problema para bien?



9. METODOLOGÍA DIDÁCTICA.

El Método con el que trabajamos se llama MÉTODO SOCIO-AFECTIVO y consiste en lo siguiente:

Éste método conlleva tres fases:

SENTIR mediante la experimentación vivenciada de un juego, una dinámica o una situación de la vida real.

REFLEXIONAR sobre las vivencias experimentadas. Después de cada juego en el ámbito escolar dedicaremos un tiempo a reflexionar sobre la actividad que acabamos de realizar y su relación con nuestra vida real.

ACTUAR. El proceso educativo termina exitosamente cuando las personas participantes llevan a la vida práctica su nuevo aprendizaje. En el marco de nuestro trabajo, entendemos que logramos los objetivos cuando todas las personas implicadas en el proceso de aprendizaje llevamos a cabo los objetivos que pretendemos en cada actividad. Dedicaremos parte del tiempo, tras la REFLEXIÓN, a llevar a la práctica los valores de conducta que acabamos de analizar.

OBJETIVOS:
Los objetivos específicos indican qué habilidad o habilidades se experimentarán a través de la dinámica. Es importante dirigir la atención del grupo hacia esos objetivos concretos en las reflexiones, los compromisos y la evaluación y asegurarnos de conseguir esos objetivos con cada dinámica.

PRESENTACIÓN DE LA DINÁMICA.
Generalmente a los grupos les gusta que se les presenten las actividades en el marco de un contexto, no tanto con la explicación literal de las normas de la dinámica. Cuando es posible, intentamos explicar una por una las normas a la vez que vamos demostrando su desarrollo con un ejemplo. Puede ser conveniente hacer un ejemplo de la actividad antes de llevarla a cabo conjuntamente por todo el grupo.

A veces hay actividades sencillas o grupos con más experiencia en dinámicas a los que se les puede ir indicando el desarrollo de la actividad según va avanzando el juego dando pocas explicaciones. Cuando esto es posible, es muy enriquecedor. Lógicamente damos las explicaciones pertinentes cuando las personas nos escuchan, de lo contrario tendremos que explicarlo varias veces y cada persona interpretará el juego a su manera.

DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD.
En el desarrollo de las actividades estaremos pendientes de que se vayan consiguiendo los objetivos previstos. Cuando vemos que esto no sucede, paramos la actividad, reflexionamos conjuntamente y decidimos si se puede retomar o conviene trabajar los mismos objetivos con otra dinámica más fácil.

A veces necesitamos alguna persona voluntaria para hacer un ejemplo o para iniciar una variación difícil. Si lo que pretendemos es fácil, no conviene pedir voluntarias porque se ofrecerán muchas y tendremos que elegir. Es conveniente decidir al azar un punto de elección y seguir un orden consecutivo en las siguientes elecciones fomentando la participación de todas las niñas y niños.

Cuando lo que pedimos es más complicado (por ejemplo: exponer algo personal delante de todo el grupo), entonces sí que habremos de explicar la dificultad e incidir en la voluntariedad. Después de que salga alguien que le gusta especialmente realizar esa acción, se irán animando más personas a intervenir.

REFLEXIÓN.
Es la segunda fase del método socio-afectivo. Lo tendremos en cuenta de forma continuada y muy especialmente lo llevaremos a cabo después de cada actividad realizada. El instrumento básico para la reflexión es la PREGUNTA. Haremos las preguntas una por una. Se hace una pregunta, y se espera a que contesten.

Encauzaremos la reflexión en primer lugar mediante preguntas abiertas: ¿Tenéis algún comentario? ¿Qué os parece? ¿Cómo os habéis sentido? Después preguntamos sobre los objetivos generales y específicos de la actividad: ¿Qué dificultades ha habido? ¿Qué inconvenientes? ¿Qué hemos aprendido?

A continuación hacemos preguntas que relacionen la actividad dinámica, sus vivencias y conclusiones con otras vivencias de la vida real de las personas participantes de manera que podamos avanzar hacia un mejoramiento en nuestros comportamientos de la vida ordinaria. Se van haciendo preguntas y reflexiones en torno a las respuestas que nos van dando con el fin de profundizar en el tema.

Tendremos en cuenta al realizar las preguntas que al tratarse de un método socio-afectivo no se trata de evaluar los conocimientos de los participantes, sino de que puedan expresar sus experiencias, sentimientos, alegrías, penas, dificultades...  La profesora o profesor tendrá la máxima delicadeza a la hora de respetar lo que digan las niñas y niños,  reconduciendo con mucho cariño todas las expresiones aportadas por ellos hacia los valores de la convivencia.


COMPROMISO.
Basándonos en las reflexiones podemos llegar a alguna conclusión práctica para nuestra vida real. Por ejemplo, si hemos hecho el juego ENREDOS y alguien se queja porque le han dado fuerte en el hombro, podemos concluir que hemos de tener cuidado al dar a alguien en un hombro pues a veces lo hacemos con fuerza y a algunas personas eso le molesta.

En la presente guía hemos incluido dos formas de realizar el compromiso. Primero les preguntamos a las niñas y niños qué compromiso o compromisos les gustaría tomar y elegimos uno entre todos, lo cual sería la situación ideal. En caso de que no se les ocurra algo concreto, entonces la propia profesora o profesor podría indicarles algunas sugerencias. En la presente guía también presentamos nuestras sugerencias de compromiso en cada actividad para que puedan elegir el que van a llevar a cabo.

SEGUIMIENTO Y EVALUACIÓN.
Al finalizar cada sesión realizamos una visión general de lo que hemos trabajado, recordamos los compromisos adquiridos y pedimos comentarios acerca de cómo han visto su trabajo y el nuestro. Al comenzar la siguiente sesión hacemos un repaso recordando lo que trabajamos en la sesión anterior fijándonos no solamente en las actividades sino en el sentido de los objetivos que pretendíamos. Recordamos los compromisos que habíamos adquirido, su cumplimiento o incumplimiento, las dificultades para llevarlos a cabo, la forma de superar esas dificultades y qué hemos aprendido con los compromisos.

ALGUNAS TÉCNICAS ESPECÍFICAS.

Para trabajar en clase todas las habilidades expuestas anteriormente hacemos actividades con objetivos específicos. Sentimos conveniente incluir en este capítulo de Metodología la descripción de algunas técnicas concretas para nuestro trabajo.

Juegos cooperativos.
Dinámicas de grupo.
Teatralizaciones improvisadas.
Teatro y teatro leído.
Literatura infantil.
Videos o películas.
Técnicas alternativas de debate.

Juegos cooperativos.
Los Juegos Cooperativos son aquellos en los que la colaboración entre las personas participantes es un elemento esencial. En los juegos cooperativos nadie pierde, nadie se elimina, no hay premios ni castigos. Todas las personas juegan, sin competir. Sirven para experimentar las ventajas, obstáculos y dificultades del trabajo en común y desarrollar la capacidad de compartir, coordinarse, colaborar, etc... Utilizan el máximo de elementos para que todas tengan posibilidades de participar y conseguir que jueguen sin excluir a nadie.

Dinámicas de grupo.
Las dinámicas de grupo son actividades lúdicas cuyo objetivo no es divertirse sino experimentar diferentes reacciones ante situaciones relacionales, psicológicas, emocionales,  etc.  También de situaciones conflictivas. Tienen normas abiertas. Luego se analizan las sensaciones y reacciones experimentadas y se establecen compromisos para poner comportamientos nuevos más conscientes en la vida real.

Para trabajar las habilidades de manejo de conflictos es conveniente hacerlo con ejemplos distantes a nuestra situación personal en primer lugar, pero después se trabaja con ejemplos reales de los niños con los que estamos, enfocándolo al objetivo específico que estamos estudiando en un día concreto.

Dinámicas generales y específicas.
Las dinámicas generales  son actividades que sirven para ayudarnos a reflexionar sobre aspectos generales de los conflictos. Podemos utilizar estas actividades al comienzo de un periodo lectivo, como iniciación o al final, como repaso y profundización. También podemos utilizar estas actividades para fijarnos en un aspecto concreto de la dinámica de los conflictos. Una vez que hemos hecho el análisis, buscaremos qué aplicación tienen esas reflexiones a los conflictos reales que tenemos.
Las dinámicas específicas son aquellas cuyos objetivos son experimentar, observar, poner en práctica y desarrollar una habilidad concreta que nos sirva después para afrontar conflictos reales en los que se necesita esa habilidad concreta como parte del proceso de regulación de conflictos.

Teatralizaciones Improvisadas.
Las personas participantes asumen el papel de una situación previamente establecida como preparación para enfrentarse a una situación similar o para aproximarse a una lejana o antigua. Sirven para “vivenciar” esa situación, tanto los observadores –aprendizaje vicario- como los actores, y analizar posteriormente las sensaciones que nos produce y permiten desarrollar la Empatía (ponerse en el lugar de la otra persona).

Se sortean los papeles a representar. Cada persona tendrá un personaje concreto. Se situará en su "mundo", es decir, se pondrá en su lugar: con sus problemas, sus miedos, sus inquietudes... Una persona leerá la situación dada en torno a la cual girarán los personajes. También podrá repartirse a cada alumna y alumno dicha situación por escrito. Cada persona dispondrá de varios minutos para centrarse en su personaje y buscar la manera de teatralizar la postura del personaje en cuestión.

La Técnica de la Pausa.
En el desarrollo de alguno de ellos, pedimos a los participantes que en un momento dado se queden quietos como estatuas, de la misma manera que sucede en los aparatos de video cuando apretamos el botón de PAUSA. Entonces analizamos cómo se va desarrollando la acción, qué va sucediendo, cómo nos sentimos... Esta técnica se puede utilizar con representaciones y juegos.

Si dividimos la representación en partes, los participantes pueden ver la escalada del conflicto y qué soluciones se impiden con determinadas actitudes, pequeñas acciones, fallos de atención, etc... En representaciones donde haya soluciones satisfactorias los participantes ven los pasos más claramente.

Teatralizar el otro personaje.
Cuando hay un conflicto es muy importante conocer los sentimientos y las ideas de la otra persona. Lo podemos conseguir mediante las diferentes habilidades de escucha. En las dramatizaciones o juegos de rol podemos representar el mismo conflicto dos veces asumiendo un papel distinto en cada caso para acercarnos más a la visión de los dos personajes enfrentados. En esta actividad no nos fijaremos tanto en la solución a los conflictos como en intentar comprender a las otras personas. Se hace dos veces, intercambiando los papeles para ver cómo reaccionaríamos en el lugar de la otra persona. Podemos dramatizar un conflicto sencillo en plan de teatro improvisado.

Teatro.

Teatro. El teatro es una excelente manera de transmitir modelos y valores para las niñas y niños. Como espectadores o como actores, en una obra de teatro las niñas y los niños disfrutan viendo la representación, y reciben ideas, sensaciones y modelos de comportamiento a través de lo que viven los personajes  en el escenario. Cuando las niñas y los niños hacen teatro desarrollan el discernimiento sobre una realidad social, toman conciencia de distintos puntos de vista, se desarrolla la creatividad, la expresión, el conocimiento, la cooperación, etc... Es  una técnica ideal para desarrollar todas las habilidades para resolver conflictos.

Teatro leído. Es una técnica más espontánea que el Teatro. Se trata de leer un relato o un cuento corto en forma teatral, y a continuación pedir voluntarios en el grupo para representar lo leído, repartir los personajes y construir paso a paso una escenificación de lo que les hemos leído. El resto de alumnos observan y después entre todos comentamos con la técnica de la Reflexión.

Literatura infantil. Leer Cuentos.
Los cuentos suponen una ocasión buena para encontrar situaciones conflictivas. Elegimos uno y lo leemos en clase, parando justo antes de que se resuelva el conflicto. Dividimos la clase en grupos pequeños y les pedimos que busquen soluciones. A continuación los grupos realizan una puesta en común. Finalmente se acaba de leer la historia tal como está redactada en el libro. Preguntamos a las niñas y niños: ¿Qué os parecen las diferentes soluciones?

Videos o películas.  Es interesante ver películas o vídeos con el fin de hacer  video foro o cine foro, del mismo modo que hemos descrito para el teatro foro.

Técnicas de debate.
La Reflexión en las dinámicas puede hacerse con las preguntas propuestas en el apartado de REFLEXIÓN, o bien con algunas técnicas. Os recordamos las siguientes.

Barómetro de Valores.
La persona que facilita la actividad selecciona cuatro frases sobre el tema que se está trabajando. Todas las personas quedan de pie en medio de una amplia sala  sin sillas ni mesas, colocándose la facilitadora en el medio de la pared más larga.

La faciltadora enuncia una de las frases y el resto de las personas se colocarán en el campo que queda a su derecha si están de acuerdo con la frase, o a su izquierda si están en desacuerdo. A continuación el grupo minoritario expone las razones de su opinión y luego el mayoritario. De esta forma se debate el contenido de la frase.

La facilitadora enuncia otra frase y las personas se colocan de nuevo en la parte derecha o izquierda según estén  de acuerdo o en desacuerdo con la frase. Cada uno de los dos grupos se reúne en privado para razonar por qué se situaron de esa manera y luego inician un diálogo con el grupo de enfrente.

Lluvia de Ideas.
Se elige un tema y todos los miembros del grupo dan las ideas que se les ocurran sobre él sin juzgarlas ni debatirlas. Se pueden decir frases, comentarios y propuestas de pocas palabras que se irán escribiendo en columna sobre un gran panel o encerado. Una vez finalizada esta fase podemos pasar a analizar detenidamente todas las ideas aportadas.



10. Y TODO ESTO ¿PARA QUÉ SIRVE?

Y todo lo que hemos visto hasta ahora ¿me va a ayudar a resolver los conflictos? Parece que todo es muy teórico y bastante lejano a las necesidades que tenemos en el día a día del aula.

No hemos pretendido dar soluciones a los problemas. Cada caso es diferente. Cada situación es distinta. Si estudiamos a fondo lo que pone esta cartilla, conseguiremos tener una visión amplia y general de cómo se trabajan los conflictos. Esto es muy necesario para una persona educadora.

Con este estudio intentamos adquirir una habilidades que nos sirvan después para aplicarlas a los casos que nos van surgiendo. Con frecuencia las niñas y niños se encuentran inquietas porque les insultan o les ponen motes. A veces les critican, les dicen lo que hacen mal, lo que no les gusta. Podemos enseñarles a ver lo positivo de las compañeras, a desarrollar la autoestima.

En ocasiones llegan a dejar a alguna niña o niño marginado porque es algo diferente en alguno de sus rasgos. No les permiten jugar con nadie. Podemos hacer ejercicios en los que se mezclen para jugar o estudiar buscando la riqueza de la variedad.

A veces se pelean verbal o físicamente bien porque se tropiezan o porque están enojados. A veces, incluso se pegan porque están enfrentados, porque están nerviosos o porque están contentos y no saben manifestarlo de otra forma. Puede ser una broma. Hacemos ejercicios energizantes para liberar energía sin hacer daño a nadie. O hacemos ejercicios en que el contacto físico se hace de manera positiva y agradable. Buscamos bromas que no dañen a nadie.

Puede haber alguna niña o niño que sea muy creativa, que tenga mucha iniciativa, que sea líder, que sea algo egoísta y le guste decir a los demás lo que tienen que hacer. Podemos entonces trabajar el compañerismo, la escucha activa, el respeto a las ideas de las demás, la toma de decisiones por consenso, . . .

En ocasiones encontramos conflictos de carácter sexista. A algunas niñas no les dejan jugar con los niños, no les dejan jugar al fútbol, no les dejan el balón. . . . A veces a algunos niños no les dejan jugar con las niñas o se ríen otros niños porque saltan a la goma o a la comba con las niñas.

Pueden surgir conflictos relacionados con el cuerpo en que se insultan por su aspecto, o les bajan en broma el pantalón del chándal, o persiguen a alguien que no quiere para darle un beso, o le tocan las nalgas, o les levantan la falda, . . . Son conflictos que en sí no tienen demasiada importancia pero que en un ámbito educativo conviene hablar de ellos para aprender a ser respetuosos con quienes nos rodean. En casos excepcionales con niños mayores, son detalles que a veces llegan a molestar bastante.

A veces algunos niños se quedan con cosas que no son suyas. Otras veces las pierden y culpan a alguien. A veces se gastan bromas escondiendo cosas. Eso hay que hablarlo para que sean conscientes de las complicaciones que pueden traer esas circunstancias.

También es importante hablar del buen uso del material, del cuidado de las mesas, las sillas, las paredes. De la posibilidad de compartir nuestras cosas y de la importancia de cuidar las cosas que nos prestan y ser agradecidas. Pero las niñas y los niños también tienen conflictos internos muy personales. A veces tienen miedo, a veces están nerviosos por algo que sucedió, a veces desconfían o están cansados o preocupados. . .

Y a veces tienen situaciones positivas que también es importante reforzar: la alegría de vivir, de jugar, de tener amigas, de conseguir logros, de estar bien en la familia, de divertirse de una manera diferente, tener una hermanita nueva, . . . . . A veces tienen grandes preocupaciones porque se les muere el animal que cuidaban en casa, o se muere un familiar o se separa de la familia alguna persona, . . . .

A veces les cuesta estudiar porque están cansadas o porque están nerviosas o porque han dormido mal o están algo enfermas. A veces no les interesa lo que estudiamos o no se lo presentamos con suficiente motivación. A veces hablan mucho, llegan a gritar en el aula. Podemos pedir silencio moderadamente, cantando o con un gesto que rompa la monotonía. Podemos romper la rutina con una corta actividad que les atraiga mucho. Podemos inventar algo especial para pedir el turno de palabra.

Quienes terminan pronto en sus tareas tendrán prevista otra actividad complementaria. Y habremos de prever una ayuda suplementaria para quienes tardan en terminar. Es útil recordar que se trabaja más y mejor por las mañanas. Se trabaja mejor lo primeros días de la semana. Se trabaja mejor los primeros días de cada trimestre. Se trabaja mejor los primeros trimestres que los últimos. Aprovechemos los mejores momentos y busquemos recursos motivadores para los momentos más difíciles, si es que podemos.

Algunos recursos para la vida diaria:

Parece muy conveniente dedicar un tiempo a la semana para algo similar a lo que se entiende por tutoría. En ese rato se pueden estudiar temas generales de convivencia y hacer asamblea del grupo para que se expresen. Algo típico de la asamblea es redactar a principio de curso las normas más adecuadas para una mejor convivencia en el grupo. Es una actividad que no debe faltar al comienzo de cada curso.

En la asamblea se pueden repartir algunas responsabilidades para el mejor funcionamiento del grupo. A veces se hacen equipos de trabajo que se ven reflejados de alguna manera gráfica en algún mural. Podemos articular algún mecanismo para pedir el turno de palabra, para salir del aula en caso de necesidad. En algunas aulas hay un semáforo de cartulina en la puerta que cambia de rojo a verde de manera autogestionada.

Es frecuente encontrar aulas en las que hay un rincón para pensar. En él hay una mesa y unas sillas. Quien quiere pensar tranquilamente se sienta allí, sin libros, solo para pensar en silencio. Suelen ir al rincón de pensar cuando tienen algún problema o conflicto. Y ya sabemos que todos estos temas hay que trabajarlos con las familias siempre que podamos en asambleas normales, en talleres específicos o en reuniones privadas. Pues la importancia de las personas de la familia en la educación es decisiva.

Y ¿qué pasa cuando no conseguimos nada?


A veces es complicado conseguir resultados positivos de manera visible. Habremos de saber que trabajar el proceso del conflicto en todas sus fases trae resultados benéficos aunque no consigamos una solución.

Procuraremos poner algún remedio temporal intentando que no sea violento, en busca de unas circunstancias más favorables. Damos por supuesto que nunca ejerceremos violencia para resolver un conflicto. Dada la cultura que tenemos, no es difícil que en alguna ocasión tengamos esa tentación o esa debilidad. Pero si sucede eso, debemos analizarnos muy cuidadosamente y prepararnos para que no suceda porque realmente, lejos de ayudar a solucionar conflictos, los va a agudizar.

Tradicionalmente se recurre frecuentemente al CASTIGO. Hay tantas niñas y niños en el grupo y nos presentan tantos problemas que no es difícil para quien dirige el grupo recurrir al castigo para contener una situación conflictiva. El castigo consiste en presentar una situación desagradable tras una conducta inadecuada o en retirar algo agradable después de la conducta inadecuada.

El uso del castigo como forma de resolver conflictos tiene sus inconvenientes. La utilización del castigo debe ser el último recurso a utilizar después de haber utilizado otros porque provoca reacciones emocionales de ansiedad, miedo, resentimiento, desobediencia, violencia, rebeldía, . . . Lo cual puede interferir en la realización de otras conductas. Generalmente lo aplicamos con personas que no tienen una maduración suficiente como para darse cuenta de la importancia de ciertas conductas.

Se utiliza solamente en situaciones perjudiciales para otras personas (agresiones físicas desmesuradas y sistemáticas) o para ella misma (escaparse y cruzar la calle sin mirar, . . .). Para que sea eficaz el castigo debe ser inmediatamente después de la conducta incorrecta. Debe quedar claro a qué se debe el castigo. Debe ser intenso y corto.

Si se utiliza con frecuencia, origina inseguridad y mal concepto de sí mismo. Cuando lo utilizamos, nos convertimos en modelos agresivos y la conducta desaparece solamente cuando el castigo está presente. En todo caso, debemos buscar un momento de serenidad para explicar a la persona los mecanismos de nuestra reacción. A veces puede parecer que el castigo produce un cambio positivo. Esto puede suceder cuando va acompañado de mucho diálogo y hay un momento de maduración personal.

10. BIBLIOGRAFÍA PARA DOCENTES.

·         ARRANZ, E.(recopilador): Dinámica de CONFLICTOS INTERPERSONALES. emilioab@teleline.es
·       GORDON, T.: Maestras Eficaz y Técnicamente Preparadas. Editorial Diana. C. Roberto Gayol 1219, esquina a Tlacoquemécatl, MÉXICO 12, D.F.
·       GORDON, T.: Padres Eficaz y Técnicamente Preparados. Editorial Diana. C. Roberto Gayol 1219, esquina a Tlacoquemécatl, MÉXICO 12, D.F.
·       JARES, X.: Educación y conflicto. Editorial Popular. C. Doctor Esquerdo 173 –6º i. 28007 MADRID
·         JUDSON, S.: Aprendiendo a resolver conflictos. Editorial Catarata. C. Fuencarral 70. 28004 MADRID.
·         LEDERACH, J. P.: Educar para la paz. Editorial Fontamara. Barcelona.
·         TORREGO, Juan Carlos: Mediación de Conflictos en instituciones educativas. Editorial Narcea. Dr. Federico Rubio y Gali 9. 28039 Madrid. 2000.
·         VINYAMATA CAMP, E.: Manual de prevención y resolución de conflictos. Editorial Ariel. Barcelona.


11. LITERATURA INFANTIL PARA ESTUDIAR LA REGULACIÓN DE CONFLICTOS.

J  ..................: Ni un besito a la fuerza. Instituto de la Mujer. Ministerio de Trabajo.
J  Brian, Moses:Estoy triste. Editorial Luis Vives.
J  Brian, Moses: Estoy enfadado. Editorial Luis Vives.
J  Brian, Moses:Tengo miedo. Editorial Luis Vives.
J  Carl Norac y Claude K. Dubois:  Las palabras dulces. Editorial Corimbo. Barcelona.
J  García Sánchez y Pachesa. Ilustraciones: Ulises Wensell. La niña invisible. Editorial: Altea. C. Príncipe de Vergara 84. 28006 MADRID. Tema: Integración racial.
J  Leo Lionni. Nadarín. Editorial: Lumen. C. Ramón y Planas 10. 08034 BARCELONA. Tema: La unidad hace la fuerza.
J  Marcus Pfister. El pez arcoiris. Editirial Beascoa. Barcelona.
J  Max Velthuijs: El gentil dragón rojo. Editorial Miñón.
J  David McKee. Negros y blancos. Editorial: Altea Benjamín. Tema: Enfrentamientos raciales.
J  Mckee, D.: Elmer. Tema: Interculturalidad. Edit. Altea. MADRID.
J  Mckee, D.: Los amigos de Elmer. Tema: Interculturalidad. Edit. Anaya.
J  McKee: Los dos monstruos. Tema: Regulación no violenta de conflictos. Edit. Espasa Calpe. MADRID.
J  Munro Leaf. Ferdinando el toro. Editorial: Lóguez. Apd.: 558. SALAMANCA. Tema: Resistencia pasiva.
J  Norac, Carl y Bubois, Claude: Las palabras dulces. Editorial Corimbo. Barcelona.
J  Pfister, Marcus: El pez arcoiris. Editorial Beascoa. Barcelona.
J  Parr, Todd: El libro de la paz. Ediciones Serres.
J  Saxton Freymann y Joost Elffers. Vegetal cómo sientes. Tuscania editorial. C. Muntaner 517, 7º -1. 08022 Barcelona. info@etuscania.com
J  Parr, Todd: Está bien ser diferente. Ediciones Serres.
J  Ruth Roche. Dos idiotas sentados cada uno en su barril. Editorial: Aliorna. C. Muntaner, 256. 08021 BARCELONA. Tema: Resolución de conflictos.
J  Saxton Freymann y Joost Elffers. Vegetal cómo sientes. Tuscania editorial. C. Muntaner 517, 7º -1. 08022 Barcelona. info@etuscania.com
J  Turín y Nella Bosnia. Rosa caramelo. Editorial: Lumen. Tema: Sexismo, desobediencia.
J  Carmen Vázquez-Vigo. La fuerza de la gacela. Editorial: S. M. Tema: Soluciones no violentas a los conflictos.

Perdón por no agregar la referencia pero la perdi, en cuanto la consiga la agrego